Pose

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Estoy harto (principal síntoma para no escribir este post) pero; ¿cómo es posible que alguien juzgue si es es o no publicista por las zapatillas que usa?

Veamos: conozco buenos publicistas (y diseñadores) que usan zapatillas extrovertidas y otros que usan zapatos. Da igual. El punto es que la ropa me parece accesoria (nunca determinante) del oficio de una persona. Y para nada indicador de lo mucho que sabe cualquier individuo sobre su profesión. Creo que alguien puede seguir siendo publicista incluso mientras duerme, nada o se ducha; aunque las tres actividades las haga descalzo.

No lo acepto. Hay asesinos vestidos de cirujanos y doctoras vestidas de cocineras. Pienso que hemos llegado al punto de guiarnos por las apariencias y “condenar a quien condena” actitudes que se quedan en la forma y nunca trascienden al fondo. Si es así, pues mala suerte. El hábito (constancia) y no el hábito (traje) es lo que hace al monje.

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