Pero si yo no mando Spam
Julio 10, 2008 ![]()
Imagina una persona que vive enamorada de su ombligo. Todas las noches lo mima. Lo contempla. Le habla. Hasta que un día sucedió:
“UN PELO!! UN PELO EN MI OMBLIGO!! ME MUEERO!!” Superado el shock, invierte tiempo y dinero en encontrar una solución. Y de hecho la encuentra; no en una tijera sino en un dermatólogo, algunas cremas y muchos días de seguimiento y evaluación.
Al cabo de un mes, descubre que el amargo episodio no solo ha quedado atrás sino que, con agudeza visual, nota que su ombligo está mucho más bonito que hace un par de meses. Más sano, fresco y lleno de vida.
“Caray -piensa- Qué ombligo tan bello y trascendental. Esto lo tiene que saber el Pueblo. Mmm debo buscar una excusa” y luego de decidirse por un tatuaje temporal, manda un mail a todos sus contactos (Incluso a los que encuentra en Google y que pueden difundir su nota).
Un correo con tips para ayudar a la gente a renovar su ombligo (porque no hay que quedarse con lo que se sabe), un mail solidario (porque siempre habrá alguien a quien le pueda interesar). Un mail viral porque, incluso hasta el más solitario, “debe tener amigos”.
Sospecho que cada vez son menos empresas e instituciones y más las (completa la frase) dedicadas a mirarse el ombligo y no al usuario de la red.
Reporte Julio 2008 Symantec (versión PDF)











