
Hace unas semanas, National Geographic publicó una edición especial donde recogía las 100 portadas de su revista que hicieron historia.
Lo novedoso fue descubrir una serie de carátulas acompañadas de sus fotos originales

Desde luego, las fotos originales nunca vienen en el formato de la revista. O son muy orizontales, muy verticales o muy cuadradas. Eso quiere decir que hay que recortarlas.
Recortar una foto puede parecer un sacrilegio (sobre todo si uno mismo la tomó) pero, para ser franco, en todos los casos que propone este número especial, los recortes fotográficos son tan bien hechos que el lector nunca extrañará la parte excedente. Y ya me dirán si las portadas de la revista son de mala calidad.
Lo que me hace suponer que esta técnica de recortes de fotos (o adaptaciones de imagen en portada), más que técnica, es un arte o requiere de un talento especial: esa extraña capacidad de volverse fotógrafo de fotos…