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Algunos links que me llamaron la atención sobre la elección del nuevo Papa
Llevo poco más de siete años viviendo sin televisión. Y no me arrepiento (excepto cuando juega Perú, cuando se inaugura o clausura una olimpiada o el Mundial, durante el Oscar o cuando me pierdo de buena publicidad). Por lo demás, está Cuevana
No veo tele, pero los últimos sucesos salpicaron la pantalla de mi computadora (vía Facebook) : Transmitir el video de la agonía de un periodista asesinado me parece, cuando menos, morboso e irrespetuoso. No lo he visto. Tampoco quiero verlo. Y me apena mucho pensar que sí sucedió.
Hace unos día hubo un asalto en una notaría y al parecer, las imágenes indignaron al presidente Humala. Lamentablemente, yo no comparto la opinión del presidente pues en las imágenes presentadas no veo a nadie morir o agonizar. (Agradeceré discrepancias).
Mostrar cómo actúan unos delincuentes es diferente a mostrar cómo muere una persona. Lo primero aporta la magnitud de un problema (“los asaltantes son más avezados cada día”). Lo segundo quita ese momento personal, irrepetible e intransferible, que es el morir.
¿Te imaginas buscar el nombre de una persona que quieres en Google y que aparezca el momento que más quieres olvidar?
Quizá la solución no sea cambiar de canal porque eso no afecta. Tampoco es hablar con palabras porque afecta poco. Pienso que la solución es hablar en el idioma de los números (que es el del rating y la inversión publicitaria).
Quizá el camino sea dejar de consumir todo producto que anuncie en aquellos programas que se preocupan más por el rating que por informar. Es un poco estúpido que yo, como consumidor, dé dinero a quien auspicie o promueva algo que me hace peor ser humano. Y siento, como persona, que lo peor que puede pasar en un periodo de inseguridad es que alguien intente una ganancia de pescadores a mitad de un río revuelto.
Como ciudadano, no sé cómo resolver el problema policial-judicial de un país, pero como usuario de internet, sí sé qué hacer ante contenidos que me parecen inadecuados (bloquear, cerrar pantalla, denunciar como spam, silenciar, opinar en contra, dejar de seguir). Creo que lo mismo debe aplicarse a los medios tradicionales con la facilidad que nos da se parte de esa regla de juego que se llama oferta y demanda
Paperman no sólo es la propuesta animada de Disney para los Oscar (compite en la categoría Corto Animado) sino que, además, es una de las más tiernas discrepancias que he visto en mi vida (aunque no tengo argumentos para creer que esa fue la intención de los directores.
1. Discrepa del cine 3D, de personajes de goma y colores falsos, apelando a un Blanco y Negro que los fotógrafos saben (por es “uso de la luz”) que no es un blanco y negro cualquiera sino de aquellos que te llevan a soñar con una Marilyn Monroe o una Audrey Hepburn*
2. Discrepa de la física, de los objetos inertes (como el papel) provocando aquella magia vista ya hace mucho en Fantasía (1940). Que es verdad, que las cosas reales no suceden de ese modo, pero ¿saben? ni el cine, ni los sueños, ni el querer humano obedece a las leyes de la física.
3. Discrepa del significado que “el trabajo” le asigna a las cosas. Por ejemplo: ¿Qué significa “papeles”? ¿Qué es una fila de papeles sobre una mesa? ¿Qué es una mancha? Todo esto, absolutamente todo esto vuelve a ser cuestionado por Disney para hablarnos de poesía en medio de la vida ordinaria.
No sé si gane el Oscar (me gustaría ver los otros films) pero estoy seguro que mañana lunes, al llegar a la oficina, lanzaré desde el cuarto piso de donde trabajo un avioncito de papel.
PD1. No sé si agregar que, al ser gratuito, Disney discrepa de sus viejos modelos de comercialización de films. No lo creo, pero eso ya es otra historia.
*PD2 En este otro video se explica la técnica mixta de 2d 3d usada en el film
Me acuerdo de una vieja definición de humano. Hombre, decía, es el animal que habla. Me gustó (al margen de la ironía que se te pueda ocurrir). Puedes buscar en google zoon phonanta, aunque también te debo decir que se alude más a pensar que a hablar.
El asunto es que hace unas semanas discutía con mis alumnos el eterno dilema de si los animales se comunicaban entre ellos o no. Y claro, es fácil decir que dos perros se comunican entre sí pero, de allí a decir que “estuve hablando con mi perro” hay mucha diferencia.
Es verdad que un niño pequeño no habla. O al menos todavía no sabe hacerlo. Y no por eso deja de ser persona. Precisamente al revés del perro que, por más que lo intentes, difícilmente conversará contigo en un café.
Con las máquinas es más fácil. O era. El experimento de la caja china demuestra que una máquina no piensa
Ver desde 2:15 (Igual no creo que haga daño verlo todo)
Caja china: Imagina que no sabes chino y te contrato para dar respuesta, en chino, a los chinos. Si ves el caracter X, respondes x. Si ves el caracter Y, respondes y. Fácil! Algo así como los cajeros de banco. Y sin embargo ni tú ni el cajero “están pensando”
Contra esto se opone algo llamado test de Turing. Y ha sido esta semana que un programado llamado Bruce Wilcox (61 años) ha vencido el test.
En otras palabras, una persona del jurado ha confundido una de sus máquinas con un humano al “conversar” con ella. Voy más lejos: día a día, mucha gente ya está “conversando” primitivamente con máquinas. Un ejemplo es Siri, de Apple. Digo: ya sabes que no estás conversando con tu iPod y que tu iPod no piensa, pero también que este avance es más significativo porque aleja a las máquinas de los perros y las acerca a los humanos pequeñitos que no pueden hablar, todavía.
Igual sigo siendo de los que se convencen más con la caja china que con el test, pero la convivencia de ambas filosofías me deja pensando en si algún día nuestros amigos metálicos pudieran llegar a pensar y si Data, el robot de StarTreek que no podía contar chistes, podría convertirse en realidad
Imagen de apertura tomada de I am Dany
Superpuse los mapas de algunas ciudades del Perú, manteniendo la escala de Google Maps (5 Mi – 5 km) y este fue el resultado
Lima
Trujillo
Chiclayo
Piura
Arequipa
Iquitos
Cusco
Al margen de la diferencia (considerable) de extensión, no cuesta mucho imaginar lo que sucederá con las zonas periféricas de las ciudades de provincia, entendiendo que todo lo que ves en cada mapa es, para un limeño, un continuo de edificios, casas y parques equivalente a la ruta Los Olivos – Chorrillos.
Pienso que los accidentes geográficos (ej. un cerro) o las zonas intangibles (Chan Chan) retardarán, pero no impedirán este crecimiento que, sospecho, va en consecuencia del desarrollo económico.
De allí que sospecho que las acciones de inclusión social, formación en valores, reducción de la brecha digital o como quiera llamarse debería considerar esas poblaciones que están en la ruta del crecimiento de aquellas ciudades de provincia, antes de ser devoradas por estas mismas ciudades que, muy en su escala, también quieren ser megalópolis.
Hace unos días conversaba con unos amigos sobre la utilidad de Facebook como herramienta académica y proponía como inapropiado usar Facebook en el entorno educativo. A continuación, mi razonamiento (que espero destruyan)
1. Las universidades en general han demostrado últimamente (y de manera sobresaliente) que son un poquito inocentes para acercarse a temas relacionados con tecnología y relaciones humanas. Un par de ejemplos:
2. Facebook es el campo de la libertad. Si uno sigue algo, es porque le da la gana. Si uno acepta una amistad, es por la misma razón. ¿Qué razón tendría un alumnos para seguir a un profesor si en el salón se le dice que “existe un espacio del curso en Facebook”? ¿Lo hará por libertad o por obligación?
3. Si un profesor dicta lo que le gusta, es probable que llene sus muros de Facebook con lo que le da la gana, que en teoría debería coincidir con los temas de la clase que le apasionan. Es un espacio académico natural, pero no forzado (vale decir, sigue siendo un espacio libre).
4. Y si le apasionan sus clases pero tiene en Facebook un lugar donde habla de lo personal, pues tiene el derecho de mantenerlo así (y no está mal en tanto lo use y no abuse). Igual sería un espacio académico en tanto se le enseña a los alumnos cómo estar en sociedad.
5. Ahora, si en la universidad estamos para enseñar y si una de las cosas más difíciles de enseñar es “enseñar a usar la libertad“, entonces ¿Por qué sacrificamos esa cátedra en favor de mostrar la foto de un dibujito cojudo y el paso a paso de cómo hacerlo?
No está mal que un alumno siga a un profesor o un curso en el Facebook siempre y cuando:
1. Haya nacido del alumno (sin presiones; porque le da la gana)
2. Haya seguido las reglas de juego de las redes sociales: espontaneidad, viralización, creación de comunidad, contenido interesante y respeto a la libertad de la persona.
Por favor, corríjanme si me equivoco
Creo que no hay nada más complejo que las relaciones humanas (ojo, que no he dicho mujeres) incluyendo las que se dan en Internet. Pero, al margen de eso, hoy leí una noticia que me hizo recordar la historia (olvidada) del chico del Metro de NY.
Si he entendido bien el video, El Príncipe del cuento ya no tendría necesidad de ir de casa en casa probando un zapatito de cristal a cada pie del reino para saber con quien bailó anoche. Tampoco usaría Facebook o Twitter. Usaría Veove
La idea es que el Príncipe entre a Veove y con piezas pre definidas cree un dibujo (avatar) donde se describa y la describa (bueno, se describan) según cómo estaban vestidos aquella noche. El asunto se viraliza a través de las redes sociales, dibujito de por medio (acuérdense del chico de NY) y listo: identificados.
Sé por Genbeta (es un blog) que Veove aún está en pruebas pero eso no impide preguntarme desde ya dos cosas:
1. ¿Buscarías a la última persona que te quedaste mirando por esta vía? y
2. Si él fuera quien te busque ¿Aceptarías conocerle?
Me queda una última pregunta: ¿No es peligroso para una chica caminar Y BAILAR con zapatos de cristal?
Agradezco sus respuestas
Veía en el muro de @elmorsa esta gráfica de comunicación animal y pensaba en aquel primer humano que domesticó al perro (que en realidad fue también elo primer humano que domesticó)
A mi lado, en un café, una pareja que nunca en mi vida he visto y que cree que no les escucho porque llevo audífonos discute diplomáticamente usando un vocabulario enriquecido y una serie de razonamientos que denota, cuando menos, formación universitaria.
Lo complicado que puede suponer relacionarse me llevó a concluir que sería buena idea hacer algo simplificado, como la gráfica del perrito, pero aplicada a las relaciones de pareja. Fue entonces que me detuve y pensé: ¿Será posible resumir en 4×6 cuadros las comunicaciones no verbales entre pareja?
Me temo (espero equivocarme) que la Psicología, como ciencia, hace algo parecido. Que si le sudan las manos es porque está nervioso; que si no mira mientras responde es porque miente; que si mueve mucho el pie es porque es hiperactivo…
Pienso que la Comunicación no verbal es una ayuda impresionante para mamíferos tan complejos como nosotros. El famoso “Amor, ¿Qué te pasa?” con el consecuente “Nada” no es sino una evidencia cotidiana de la ayuda de la comunicación no verbal. Pero llevada a un extremo puede resultar peligroso.
Más cuando al mamífero complejo le sudan las manos porque sufre de hiperhidrosis o porque evita el contacto visual porque le distraen mucho las miradas y quiere concentrarse en la respuesta… aunque sabe que es hiperactivo y sospecha que hay un tratamiento para eso, dos veces por semana, lo que dure la curación.
Ha pasado mucho tiempo. 48 años. Y me sorprende como esos mocosos veinteañeros desafiaron los miedos que debieron haber sentido al estar frente a cámaras en el Show de Ed Sullivan (que hoy mencionamos porque ellos se presentaron allí)
El video muestra un sonido pésimo, sus voces llenas de miedos y un público de saco y corbata que se sometería a canciones como All my loving, Till there was you, She love you y I wanna hold your hand
Podría hablar del poder de la tele (que seguro no hubiera dado lo mismo presentarse en cualquier programa) Podría hablar d ela mención a Elvis, de que Paul solo tenían 22 años… pero solo diré que hoy, cuando un chico que aún no llega a la veintena de años me dice que lo suyo es la música, yo lo animo a ser el mejor en lo que ama. Nada le garantiza ser un Beatle, pero yo debo ser el último en impedírselo.
Benjamín Edwards dirá que lo que vino después fue el efecto mariposa. Creo que tiene razón. No impidamos el batir de unas alas